jueves, 27 de agosto de 2026

Ramis - Island of Tókame Rock (o Breve historia del trecerrúe)

En España, la historieta que repite en cada entrega el mismo plano general con personajes recurrentes confinados en su rincón siempre será un "13 Rúe". O un trecerrúe, grafía más ortodoxa. (Pequeño apéndice gramatical: en castellano correcto es rúe, dos sílabas, con acento en la u como búho.) Quizá en el extranjero este tipo de cómic tenga un nombre más universal, pero no he sabido averiguarlo. En Mad había, y quizá hay, páginas de composición similar, pero nunca repetían escenario. A nivel internacional, lo más comparable que se me ocurre es la obra de un ilustrador infantil que a mí me gusta mucho, el suizo Philippe Dupasquier (Neuchâtel, 1955), que se especializó en libros donde cada página es un mismo plano general en el que transcurren diversas subtramas. Estas subtramas a veces estaban conectadas, como en un libro genial que firma junto a Martin Waddell titulado The Great Green Mouse Disaster (1981). B lo editó en castellano y catalán; búsquenlo en sus mercadillos.

Vázquez para Pulgarcito, 1959.
Ibáñez, 1960.
Hubo trecerrúes mucho antes de Ibáñez, por supuesto. Al fin y al cabo, la humanidad dibuja secciones transversales de casas más o menos desde que lo exige la complejidad de su arquitectura. De ahí a llenar las habitaciones con personajitos guasones no hay más que un pequeño acto de simpático vandalismo. En Bruguera mismo hay antecedentes: Vázquez firma un prototipo de 13 Rúe en 1959, ya con un edificio muy similar (falta el hueco de la escalera), e Ibáñez dibujó para Pulgarcito al menos dos historietas más con una idea parecida, siempre habitadas por los personajes de la revista. Pero todos esos experimentos fueron flor de un día. Lo de convertir la plantilla arquitectónica en la base de una serie semanal lo inventó Ibáñez en 1961.

Primera entrega de 13, Rúe del Percebe, de Ibáñez (1961).

7 Rebolling Street: Ibáñez para la revista Guai! 1986. Las primeras entregas, como esta, son espectaculares, igual que los primeros Chicha, Tato y Clodoveo, pero con el ritmo de trabajo de Ibáñez acaba perdiendo mucha calidad.
A partir de ese punto, para el lector de tebeos hispano toda historieta que recuerde a ese modelo se juzgará (no injustamente) como una variación de la obra de Ibáñez. Le pasó al propio Ibáñez cuando en 1986 creó para Grijalbo 7 Rebolling Street, una versión de 13, Rúe del Percebe a doble página. Más ambiciosa y menos longeva, dio sin embargo para al menos cuatro álbumes en la colección Tope Guai (y hasta un tomo Súper Humor, editado por B hacia 2010) pero como ocurre con Chicha, Tato y Clodoveo, pocas entregas más allá de las primeras no son apócrifas. 

16, Rúe del Pecesbarba, de Gallego y Rey (revista Cambio 16, 1985)
Vivienda de contienda, de Ivanper y Terán (El Jueves (ya era hora de que hablásemos del Jueves, hostia), 2016).
Hay muchos más ejemplos de trecerrúes; en posts anteriores ya he hablado de alguno (El vecino de abajo, de Domènec). Por hoy, me gustaría citar dos más. Primero, el del dúo Gallego y Rey (ambos Madrid, 1955, ya es casualidad), que en 1985 crearon para la revista Cambio 16 una parodia bastante explícita, 16, Rúe del Pecesbarba, donde el bloque de vecinos era el Congreso de los Diputados. No guardo ejemplos (y eso que en mi casa se compraba el Cambio 16 porque mi señora madre era fan de la columnista Carmen Rico Godoy), pero hay un artículo bien majo del colega paleotebeólogo Antonio Tausiet. Segunda, una serie de El Jueves creada en 2016 por los grandérrimos Ivanper (Bilbao, 1985) y Álvaro Terán y titulada Vivienda de contienda, que es un trecerrúe con triple salto y tirabuzones: todos los inquilinos de la casa son de ideologías políticas opuestas, casi todas las entregas contienen un "evento" que afecta a todos los personajes (como cuando en 13 Rúe a veces llovía, o había niebla) y lo mejor: la casa tiene dos fachadas, de modo que lo que sucede en el anverso de la página afecta al reverso y viceversa. Complejidad demencial. Galaxy brain. Humor en seis dimensiones. Las editoriales Bestia Negra y luego Fandogamia recopilaron la serie entera.

Island of Tókame Rock, de Ramis para Súper López, 1987. Sabemos que estamos ante un Ramis auténtico por los tres (3) chistes picantones y por el tío del chiringuito, que recuerda fuertemente a Samuel el Malayo, el colega de Alfalfo Romeo, pero sin el embudo en la cabeza. Imagina decirle esa última frase a alguien que no haya leído a Ramis nunca.

Y ojo, que ahora llego a lo que sería el título de este post. Mi propósito cuando he empezado esta tremenda brasa era hablar de Island of Tókame Rock, el trecerrúe de nuestro querido Ramis (Chantada, Lu. 1962) que sustituyó la casa por una isla tropical y dominguera, por lo que me parecía idónea para culminar este verano tan fecundo en artículos. Desgraciadamente, sólo he encontrado UNA entrega, lo cual me dejaba poca maniobra para hablar de la serie y de su género. Sí os puedo decir que la isla se creó para la revista Súper López, en la época de B, y que con ella Ramis se consagra como un autor todoterreno. Pasen lista: historieta (Sporty), auca (Alfalfo Romeo), dosieres (Lo que nadie se atrevió a contar sobre...), secciones de texto (El periódico de Mortadelo), y también trecerrúes. Y cuando estalló la fiebre de buscar a Wally (cortesía de Martin Handford, Londres, 1956), Cera y Ramis se sacaron de la manga los Xunguis, para no ser menos. Lo que haga falta para tener distraída a la chavalada. Ninguna duda de que con veinte años menos hoy Ramis sería youtúber. "Suscribíos, ¡gñ!"

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Sujeto a moderación. No se publican comentarios con mala ortografía o tono borde.