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viernes, 5 de junio de 2026

Queridos personajes

Primer número de Super Tío Vivo, 1972. 

Siempre me detengo en los dibujos de autores haciendo personajes que no son suyos: me gusta ver cómo cada artista adapta a su estilo los diseños de otros. El que hizo esta página, por ejemplo, es bastante versátil. No hay firma, porque imagínate ponérnoslo fácil, pero tras examinar las páginas interiores estoy bastante seguro de que es Jordi Pineda Bono (Barcelona, 1935–2013), rellenista de primera generación. En este mismo número aparecen historietas de sus series Peladillo (ca. 1970) y Bonifacio y Pedernal (1972).

El del centro del dibujo es Julio Fernández López, redactor de caricatura habitual en las revistas. Los personajes: al fondo, Don Óptimo y su contrapunto Don Pésimo, de Escobar; entre los dos y en tres cuartos de espalda, creo que ese es el holgazán de Pepón (de Los señores de Alcorcón y, Segura). Margen izquierdo, arriba: Zipi y Zape (Escobar); debajo, Don Pío con su señora (Peñarroya); Doña Lío y su portera, de Raf; y Pepe Gotera y Otilio de F. Ibáñez. A la derecha de Otilio, el de la gorra hasta los ojos es Aurelio, de la serie Pórrez y Cía, de Pedro Alférez. En el rincón de abajo a la izquierda, Máximo Mini, de García Lorente; a  su derecha, pasado Pepe Gotera, el loro de La familia Trapisonda, de VázquezHug el Troglodita, de Gosset; el patriarca y el primogénito de La familia Churumbel, de Vázquez; y en el rincón derecho, Agamenón, de Nené Estivill. El señor del bigote a quien solo se le ve media cara debe de ser el padre de los Trapisonda. El caracol creo que no es de nadie.

De propina: la página de The Churumbels, la que está "aquí ar lao":

(Lo más fascinante es que el timador firma como "Er Calé". Como diciendo: "No os vayáis a pensar que los gitanos son víctimas. Lo que pasa es que a veces se encuentran con alguien más gitano aún."

Y que esto lo diga un jeta como Vázquez. Es que tiene cojones.)

domingo, 24 de mayo de 2026

Vázquez - Don Isótopo

Revista Din Dan, 2a época, núm. 59, 31 de marzo de 1969. Pero la historieta es una reimpresión: Don Isótopo fue una serie de corta vida que Vázquez publicó en Pulgarcito en 1957. Tan efímera es que la rigurosa Tebeosfera la ignora completamente en la ficha de su autor, aunque La Página No Oficial de Mortadelo y Filemón sí menciona al protagonista como un posible antecedente gráfico de Mortadelo: levita negra, cuello rígido, gafas, chistera y paraguas (Mortadelo llevaba sombrero y paraguas en sus primerísimas historietas, 1958).

Lo que me deja más turulato, sin embargo, es el segundo personaje de la historieta (no recurrente), que es clavado al Filemón de sólo unos años más tarde: traje chaqueta rojo (magenta, guatéver), lacito, ¡misma cabeza, misma nariz y UN pelo! Comprenderán vocês que me quedase muy boquiabierto mirando esta página.

Mortadelo y Filemón muy tempranos (ca. 1959)
Conste en acta, sin embargo, que este parecido en realidad socava cualquier sospecha de copia o inspiración entre Ibáñez y Vázquez, porque aunque el primer Mortadelo se parecía a don Isótopo, el primer Filemón no se parecía aún a ese otro señor (Filemón, también al principio, llevaba pantalón negro, sombrero, y fumaba pipa). Habían de pasar aún un par de años de dibujar muy rápido para que el personaje se simplificara.

Página encontrada en foros procelosos. Don Isótopo siendo un poco bastante hijoputa, aquí. Ay, ¿de dónde sacaría Vázquez esas locas ideas?
En La Página No Oficial describen al personaje de don Isótopo como un típico bonachón desafortunado, pero en alguna otra historieta (= en la otra de las dos que he leído) es menos bonachón y más Tío Vázquez avant la lettre. Quién sabe hacia dónde hubiera evolucionado de durar más. En cualquier caso, es divertido que su semejanza casual con Mortadelo (casual por parte de Vázquez, quiero decir) sea lo que rescate del olvido una serie oscurísima que yo adscribiría a una suborden de la primera generación brugueresca, la de "Personajes llamados don", llena de creaciones y creadores tan olvidables que hasta a mí me da pereza glosarlos. A mí, que me pongo tonto hablando de anuncios de CEAC.

sábado, 6 de septiembre de 2025

Vázquez - Todo él

En mi último post, dedicado a un nombre tan inolvidable como el de Werzog Wong Olafsson, me permití una digresión sobre la serie Los casos del inspector O'Jal, de Vázquez, autor bastante más conocido al que, sin embargo, nunca que yo recuerde había dedicado antes un párrafo entero. Ha asomado por este blog más de una vez, pero nunca en artículos largos. Y ya es raro, porque entre inspectores y agentes secretos, bebés y abuelitas, Gildas y Cebolletas, raro es el tebeo en mi baúl que no contenga un memento de Vázquez, ni que sea en el ático de 13, Rúe del Percebe. 

Lo cual me lleva a preguntarme: ¿Fue Vázquez un autor de relleno?

Hay argumentos a favor. Si definimos "autor de relleno" como aquel que está en la revista a la sombra del personaje titular, entonces sí, porque Manuel Vázquez Gallego (Madrid, 1930 - Barcelona, 1995), con todos sus años en Bruguera, con toda su popularidad y con toda su influencia catedralicia en los apartados gráfico y humorístico, no tuvo nunca una cabecera propia. De hecho, antes de Ibáñez en 1970, nadie la había tenido. Y después de él, que yo sepa, sólo Escobar (1972) y Jan (1985). Muchos más autores merecerían este honor, pero la omisión de Vázquez es particularmente flagrante, porque era ya en los sesenta una estrella de su editorial, el más moderno de la primera generación Bruguera, seguramente el portaestandarte de la segunda, apenas seis años mayor que Ibáñez (quien reiteró su admiración por Vázquez muchas veces)... e Ibáñez le pasó por delante. Desde el primer número de Mortadelo, Vázquez desapareció de las portadas para siempre, limitándose su reino a las páginas interiores. Bicolores, para más inri. 

Una de Anacleto en un Mortadelo de 1970. Mucho que admirar.

Por otro lado, según la definición establecida en el anterior párrafo, todos los historietistas antes de 1970 serían relleno. Las revistas Bruguera previas a Mortadelo no hacían hincapié en las individualidades de los autores; sus títulos Pulgarcito, Din Dan, DDT prometían regularidad, no genialidad; contenido, no arte. Posiblemente la editorial ni siquiera esperaba que el público infantil reconociese firmas; su uso y abuso de ectógrafos así lo respalda. Afirmar que Vázquez era entonces autor de relleno es afirmar que también lo eran Conti o Cifré. Que sí, que vivían en la sombra. Pero no la sombra de otro autor más reconocido: era la sombra del cuarto de las escobas donde Bruguera les tenía haciendo monigotes. En aquella época, la oscuridad venía con el oficio. 

Y además, a Vázquez no le falta reconocimiento. Menos, incluso, que a Conti o Cifré. O Jan. Ha sido objeto de exposiciones, monografías, biografías y hasta un biopic (El Gran Vázquez, de Óscar Aibar, 2015). Su maestría es evidente en cualquier tebeo de los sesenta y setenta, en cuyas páginas acartonadas y mal impresas la historieta de Vázquez es siempre un bofetón de dinamismo y claridad. Su rol de pionero es indiscutido; el aplauso a su obra, unánime. Lectores, autores, todos le admiraban. Los editores son, quizá, los que menos fe le tenían. 

¿Es Vázquez el moroso del ático de 13, Rúe del Percebe? Yo digo sí. Ibáñez decía que no. ¿A quién vais a creer?

Aquí toca mencionar el elefante en la habitación, que decimos a orillas del Mississippi: Vázquez hizo poco en vida para ganarse la fe de nadie. Su modus vivendi, basado en el sablazo, la morosidad y la jeta de pórtland, no es una mera anécdota; es parte de la historia del cómic, como el judaísmo de Jack Kirby o la noción de consentimiento de Neil Gaiman. Esto quizá no afecte al estatus del artista en el sistema de castas tebeístico, pero sí afecta, por ejemplo, a las ganas que tenga yo de hablar de él en mi blog de cosas que me hacen feliz. Cada uno tiene su propio umbral de dónde acaba la picaresca y empieza la vileza, pero yo, personalmente, creo que abandonar a tu mujer y tres hijos y casarte con otra no es tanto de pillastre indomable como de mala persona. No peor persona que, por ejemplo, votar a la derecha, pero tampoco mucho mejor. Tl;dr: es bastante posible que el carácter vazquiano, que le inmortalizó como personaje, a su vez socavase su carrera como artista. 

Lo cual es un temarraco, si te lo paras a pensar. Dos tipos de inmortalidad platónica: tu obra o tu vida. O cultivas tu obra, al precio de cansarte mucho y destacar poco (véanse casi todos los autores en este blog), o dedicas tu vida a encarnar un personaje que te valdrá fans, pero también enemigos. Es un dilema ontológico de la hostia, que diría Sócrates.

Otro elefante en la habitación, a raíz de lo del biopic, es que Santiago Segura es bastante mal actor, ¿no? Ya, ya sé: ha hecho tres millones de pelis, todas éxitos de taquilla, pero eso dice menos de él que del listón del cine español, creo yo. No sé. Yo veo a Álex Angulo en la misma peli y pienso: "Este actúa bien." Y Segura, no. En fin. Opiniones mías. Podría ser el título de este blog.

*

En los tebeos que ya compraba yo (época B, últimos 80) había muy poco material de Vázquez. Recuerdo tiras de Ángel Siseñor (siempre en la página dos del Mortadelo súper o sin plomo de la época) y alguna de Los cuentos de Tío Vázquez. Las primeras eran reimpresiones. Las segundas, no; eran nuevas. Y se notaba. No era la etapa clásica del personaje, sino una posterior, más punk, con un trazo y una autocaricatura aún más grotesca, reflejo de la edad del autor y su pachorrismo desatado. 

Los cuentos de tío Vázquez (álbum de 1971).Mismo personaje en la época de B. Discutiéndolo con el colega Jordi March, creo que esta es de las páginas que, según la leyenda, Vázquez dibujaba directamente a tinta. 

A mi yo de nueve o diez años, este "tío Vázquez", personaje y artista a la vez, gordo y calvo, jetudo y a la vez increíblemente cruel consigo mismo (una actitud que ahora asocio a cómicos problemáticos como Louis C.K.), no me parecía un autor en la misma categoría que Cera o Ramis. Eran especies distintas. No mejores ni peores. Cera y Ramis no tenían el ego de sacarse en sus historietas cada semana; eran más jóvenes y más humildes, aplicados meritorios que parecían estar ahí, en la retaguardia de la revista, esperando su oportunidad de saltar a las primeras páginas. Vázquez, no. A él ya no le interesaban las primeras páginas. Ese tren ya había pasado, y lo sabía. Me parecía (perdón por la dureza) un has-been: un veterano tan veterano que ya no necesitaba ideas más allá de su propio día a día, ni el esmero de Ibáñez para ejecutarlas. Y sin embargo, recuerdo perfectamente copiarle los dibujos. Qué envidia, ser tan bueno y hacer que parezca tan fácil.

Creo que Vázquez pertenece a un nicho aparte en el ecosistema historietil, uno del que él es el único espécimen conocido: la estrella que se convirtió en rellenador. No tuvo nunca cabecera propia, aunque por talento y creatividad hoy muchos le colocan por encima de Ibáñez y Escobar. Nunca fue olvidado (su reputación se encargó de ello), pero en su breve vejez él también dependió del magro sueldo de las revistas de tebeos, relegado a la mera subsistencia profesional como tantos otros autores mucho más oscuros. Hasta qué punto Vázquez se labró ese destino es otro tema. Parte de la raison d'être de este blog es que yo me siento autor de relleno, sufro (y gozo) de ese mismo anonimato, pariendo páginas semana a semana que quizá un día alguien encontrará en un desván y le harán decir: "Anda, pues este tenía gracia...". En todos estos autores descubro facetas de quien fui, soy, o quiero ser. Y de Vázquez hay mucho que aprender. 

lunes, 25 de agosto de 2025

Werner Wejp-Olsen - Los enigmas del Inspector Danger

El otro día hablábamos de autores de masilla, artistas mayormente extranjeros cuyos chistes cortos llenaban los huecos de maquetación de las revistas Bruguera, con poca regularidad y menos bombo. No quiere decir que muchos de ellos no gozasen de mayor fama en sus países o que tuvieran más registros que el del humilde one-liner. Hace unas semanas, por ejemplo, me sorprendió ver una de las firmas de los chistes de masilla en una página entera de un tebeo de la era B.

"Los enigmas del Inspector Danger" aparece en un par de mis Súper Mortadelos de 1991-92, aunque según Tebeosfera la serie ya había salido esporádicamente en Guai!. Realizada originalmente en inglés con el título "Inspector Danger's Crime Quiz", cada historieta de una página plantea y relata la investigación de un caso que el sabueso titular resuelve en la última viñeta; queda en manos del lector descubrir el detalle (gráfico o textual) que le ha dado al inspector la respuesta.

El Inspector O'Jal, by Vázquez. DDT, 1969. Scan cortesía de Humoristán. Por "cortesía" quiero decir que lo he chorizao.
Vázquez había desarrollado un planteamiento parecido en "Los casos del Inspector O'Jal", serie creada para DDT en 1968. Por lo que leo, el Inspector Danger data de 1974. No quiere decir nada: la historieta-misterio no me parece un concepto que sólo pueda ocurrírsele a una persona en el mundo. Había una diferencia importante entre las dos series, sin embargo: en los casos del inspector O'Jal, la solución solía basarse en un juego de palabras o una frase hecha; en los de Danger, el razonamiento era completamente lógico. Uno era una historieta de humor típica de Vázquez, repleta de gags; la solución del caso era el punchline. El otro era un pasatiempo que premiaba la atención al detalle.  

El WOW enyesador: un par de masillas de Wejp-Olsen en un Mortadelo de los setenta.
Werner Wejp-Olsen ("WOW" en todos mis tebeos) nació en Brønshøj, Dinamarca, en 1938, y fue muy popular en su país, además de publicar mucho en el extranjero. Su dibujo encajaba particularmente en EE.UU., donde debutó con su tira "Granny and Slowpoke". Los expertos le adscriben a la llamada "escuela Connecticut", identificable por su línea clara y personajes redonditos. Para nosotros, un ejemplo más conocido de esta escuela quizá sea Dik Browne (Nueva York, 1917-Sarasota, 1978), autor de "Olaf el Vikingo" ("Hägar the Horrible"). A finales de los ochenta Wejp-Olsen se trasladó con su esposa a Massachusetts; regresaron a Dinamarca en los dos mil. Murió en 2018. 

El Inspector Danger debe de ser su obra más conocida en España, masilla aparte. Lambiek contiene una biografía extensa y muchas más muestras de su trabajo; para este post me he servido también de un panegírico escrito por el editor Rick Marschall.


lunes, 14 de octubre de 2013

Vázquez - Especial "Jua, jua"

Rescatado de una revista sin tapas que, según mis pesquisas, debía de ser el Mortadelo Especial número 106 (c. 1981). "Jua jua" es como se escribía antes "juas juas". Falta la primera página.









Y mañana:

viernes, 27 de septiembre de 2013

Corrección política de qué (I)


No hay cojones de publicar algo así en 2013. (Vázquez: La familia Churumbel, c. 1960; republicado en 1980.)