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jueves, 16 de julio de 2026

Frankfurt - Star Cracks (Atasco-Star)

Empiezo con historieta de seis páginas a bocajarro. Ojo a esta, que es de las que me hace lamentar no tener un escáner decente. O un escáner, a secas.

La ignorancia es antesala del hallazgo feliz, y nada ayuda a encontrar tesoros en tebeos viejos como no leer enciclopedias que te los espoileen. Imaginad pues mi estupefaciencia y boquiapertura cuando, hojeando tebeos en mi trapero de confianza, hallé estas paginazas de una serie que no esperaba volver a ver jamás. Yo la conocía por otro título, y en otra lengua, pero la astronave en forma de cafetera Moka no dejaba lugar a dudas: era una nueva (o vieja) entrega de Star Cracks, la exigua y exquisita serie de la que ya os hablé una vez, ¡hace trece años! ¿Cómo habéis podido olvidarlo? ¿Cómo? 

Bruguelandia núm. 27. Octubre 1983. Portada de Raf.
La revista es Bruguelandia (1981-1983), publicación mensual hecha casi enteramente de reimpresiones, pero que solía centrarse en un autor por número y aportaba textos contextualizando las páginas a modo de retrospectiva. Este número iba dedicado al 25º aniversario de Mortadelo, tema con el que la historieta de arriba conecta gracias a los cameos de Mortadelo y papá Ibáñez en forma de villano final. 

No estoy seguro de que los autores hicieron la historia expresamente para Bruguelandia. De hecho, tampoco estoy seguro de quiénes son los autores. La firma colectiva "Frankfurt" aparece también en las entregas publicadas en L'Avui dels Súpers (1994) donde la cabecera les identifica como Alfons López (Lleida, 1950), Rafel Vaquer (Palma, 1957) y Xavier Roca (Barcelona, 1966), pero por edad, seguramente, el último no participó en esa historieta.

Revista Butifarra! núm. 6, mayo 1978.

Mi colega, colaborador juevero y portadista Jordi March (no lo bastante colega para decirme en qué año nació, pero sí lo bastante para abstenerme de divulgarlo si me lo dijera) me puso sobre la pista del origen del nom de plume "Frankfurt": se trata de una derivación del más prolífico equipo Butifarra, así llamado por la revista que pergeñaban entre 1975 y 1979. Alfons López fue su principal promotor, y bajo su techo de dos grapas congregó a un montón de firmas del còmic català más joven y politizado de la época, entre muchas otras que luego ennoblecerían las páginas del Jueves o del VíboraMax, Azagra, Gallardo, Pérez Navarro o el grandérrimo Tha (August Tharrats, Barcelona, 1956). A caballo entre la revista satírica y el boletín dibujado, Butifarra! es recordada por su voluntad periodística y su línea abiertamente antisistema. 

El reparto de Star Cracks (viñeta de 1994).

Investigando un poco descubro, como ocurre a veces, que no es que la serie de los transportistas intergalácticos hubiera caído en el olvido; es que yo no salgo de mi sótano. En mi defensa, creo que sí estaba mucho más olvidada cuando hablé de ella por primera vez en 2013. Ahora hay información de sobras. Tebeosfera sitúa su origen en 1980, y la atribuye a López y Vaquer, con alguna "colaboración esporádica" del guionista Pérez Navarro. Me cuesta creer que en mi colección de tebeos (dispersa, pero variada) no haya ni una entrega, porque al parecer no fueron pocas. La editorial Amaníaco, de hecho, las recogió todas en un integral en 2021, aunque su cronología, hasta donde yo sé, es incorrecta: en L'Avui dels Súpers no salieron nueve entregas, sino tres. Las únicas que conocía hasta ahora. 

El integral permite ver la increíble evolución gráfica de la serie fuera de las restricciones del modelo de tebeo brugueril. La historieta de arriba representaría una etapa intermedia de la serie. Pero el contraste entre una de las primeras entregas y una de las últimas es, como decimos los críticos de arte, la puta hostia:

1980, en Pulgarcito (salvo la rotulación, que la hicieron nueva para el integral). Todos los defectos del tebeo brugueril están aquí: color mecánico, eufemismos mortadelescos, guion ranciuno. Y pese a todo, el dibujo de Vaquer destaca. 

1994, en L'Avui dels Súpers, traducido del catalán. La era digital (de cuya tecnología Vaquer fue early adopter). Explosión de color, referentes pop, y final sin persecuciones.

Más Madera! núm. 1, 1986. El autor, un ya muy reconocible Vaquer. Ni una tibia entera dibujaba el tío. Cada pierna es un sismógrafo en un tranvía. Me gusta mucho. 
Atasco-Star (en castellano originalmente, pero siempre en catalán en mi corazón) no fue la última colaboración entre el equipo Frankfurt/Butifarra y Bruguera. De hecho, Frankfurt llegó a coordinar la que posiblemente fuese la primera revista satírica de la editorial, y la última en cualquier género: Más madera!, en 1986. Duró dieciséis números. En Humoristán tienen un artículo bien escrito y mejor documentado sobre el proyecto Butifarra. En Barcelona se les dedicó una exposición en 2015; el catálogo —Butifarra: El còmic dels barris (1975-1987) debe de constituir una buena antología. El integral de Amaníaco lo podéis comprar aquí.

martes, 22 de octubre de 2013

L'Avui dels Súpers

El post de hoy es de regionalismos y de fomentar la división de España, pero qué le voy a hacer: el otro día encontré esta colección, y se merece, al menos, un post.


Contexto: L'Avui dels Súpers era como el Pequeño País del diario catalán Avui (hoy El Punt Avui), coordinado con el Club Súper 3, programa infantil de Televisió de Catalunya. En mi casa no se compraba el Avui porque ya se sabe que el diario que lee cada uno es lo más parecido a un sistema de castas que tenemos en occidente, y a nosotros no nos tocaba el Avui. Pero a mi tío sí, y lo compraba cada sábado para darme a mí el suplemento. Los tengo todos (suponiendo que sólo salieran cuarenta, que creo que sí). Resulta que la revista dels Súpers llegó oportunamente en septiembre de 1994; por esa época, a mí, de Ediciones B, ya sólo me gustaban Cera, Ramis y Jan; no valía la pena comprar el Mortadelo para seguirles sólo a ellos. L'Avui dels Súpers trajo una nueva remesa de autores (¿de relleno?) que no podía venir en mejor momento.

Cavall fort. En portada, Ot, el bruixot, de Picanyol.
Primer álbum de Massagran (1981), con guion de Ramon Folch i Camarasa y dibujos de Madorell. El cómic adapta una novela juvenil de Josep Folch i Torres, padre de Ramon Folch, publicada en 1910.
Desde mi perspectiva, el panorama de cómic original en catalán en los 80 no mataba mucho. Existía y existe una revista, Cavall Fort, cuya historia y significado sociocultural son más interesantes que su contenido; existía Tretzevents, más progre, que cerró en 2011 tras sesenta años de existencia, pero que yo no recuerdo haber visto jamás en un kiosco; existía Massagran, que es nuestro Tintín, más o menos, y poco más. Yo, a mis 13 años (y no creo que fuera el único, pero eh, intervengan si quieren), asociaba cómic catalán con una serie de autores más ilustradores que comiqueros y una línea editorial bastante queca (ñoña). Los dibujitos que hablaban catalán siempre fueron de señoras: las señoras de Teo (Violeta Denou), la señora de Les tres bessones (Roser Capdevila), la señora que dibuja como Pilarín Bayés (Pilarín Bayés)... Para alguien que había aprendido a leer con Ibáñez y crecido con Ramis, el cómic catalán era poco engrescador. (Insisto en que esto no pretende ser historia; es mi percepción de la época y nada más.)

Pero L'Avui dels Súpers se lo curraron. Había alguno de los autores tradicionales (Picanyol, sin ir más lejos), y alguna portada de señoras, pero casi todo el resto de series era de verdadera masturbación sensorial. Hecho por algunos autores conocidos, aquí hablando en su otra lengua materna, y otros que empezaban entonces, pero a los que ahora conozco muy de cerca. Mucho. :D

De las dieciséis páginas de la revistilla, sólo tres o cuatro traían contenido relacionado con el Club Súper 3 en sí. La primera, con el tema principal del número, corría a cargo de Joan Tharrats y Vaquer, de fama juevera. Curiosamente, esta era la época en que los experimentos de Vaquer con el Mac desconcertaban a los fans del dibujo bonito de Johnny Roqueta, pero en las páginas del Club Súper 3 quedaban bien. Yo flipaba con ese trazo acelerado (aún lo hago) y la composición a golpe de copypaste encajaba bien con el programa de televisión, que era un formato contenedor como el que luego copiaron TVE con Pinnic o Antena 3 con Megatrix. Y ahora que me acuerdo, había una tía en Pinnic que tenía un polvo con amor. Ya está, hasta aquí mi digresión obscena. 

Petri, Supernets y Noti. A mí, eso de dibujar tipazos en tres trazos siempre me fascinará.

Por cierto, un ejemplo de absorción deliberada:

Las bambas de Flash, Top i Buf. Las bambas de Xavi en Edgar trabaja.

Y ahora, las series.

(Discléimer: lo que viene ahora es un montón de historietas en catalán que no he encontrado traducidas y que, tras considerarlo dos segundos, he decidido no traducir yo, más que nada porque no me apetece. Si es su voluntad, siéntase usted libre de ofenderse mucho por esta flagrante marginación y de irse a la mierda y desde allí escribir al director del ABC quejándose de historietistas que hacen cosas en lenguas que usted no conoce sólo por fastidiar. A los demás, os invito a intentar leerlas; vale la pena el esfuerzo extra. Y joder, es catalán, no uzbeko.)

Como en toda revista juvenil catalana, no podía faltar la sección de rollo cau/casa de colonias hablando de la naturaleza y la biorriqueza patria y blablablá. Pero ¡oh!, esta vez viene ilustrada con chistes buenos, no ingenuos, y con referencia pop incluida. Y los firma un tal... ¿Manel Fontdevila? ¿De qué me suena a mí ese nombre?


Esta sección se acabó a las veinte semanas. Entonces, el tal Fontdevila estrenó una página completa:  S'ha acabat el pati! ("Se acabó el recreo"), protagonizada por el joven Eloi, amante no correspondido de la bella Mireia. Igual la nariz y el pelo de Eloi, y Mireia entera, os recuerdan a alguien.

Max el Tapir se recicla al pie de la página como presentador de la agenda cultural. Y me mata con ese chiste sobre Jordi LP, stand-up comedian catalán. Os juro que Guille y yo hace años que hablamos de una hipotética peli de acción a lo Jungla de cristal que debería rodarse en las calles de Barcelona, y coincidimos siempre en el mismo punto: el villano tiene que ser Jordi LP. Bravo, Manel; compartimos una visión.
Pero el talento del tal Fontdevila no acaba aquí: sirve de guionista a J. M. Beroy en la que me parece, con diferencia, la mejor serie del cómic nostrat jamás creada, una que debería haber barrido hace años a Massagran de las estanterías: Els fabulosos Mallofré, superhéroes defensores de los valores catalanes, que en estos tiempos de tensión y de oídos sordos a nuestro grito como pueblo YO REIVINDICO A LA PUTA VOZ DE YA:


El golpe estético es como para provocarle o curarle la epilepsia a mi yo de 13 años. Vengo de Bruguera y B, de Ibáñez y sus discípulos, de un mundo de eternos planos laterales encajados en viñetas de altura homogénea. Sé que existen Marvel y el manga, pero quedan lejos, como la mili. La flexibilidad de estas páginas es como descubrir de golpe dos dimensiones extras y seis colores nuevos en el arco iris. Solo la tercera viñeta (contrapicado, escenario, sombra dramática) se mea sobre seis kilos de álbumes Olé embalados para el trapero.

Otra de regalo. En esta, los jueveros reconocerán más al guionista, creo.


No quiero restar un ápice de mi admiración a Beroy, pero no es sólo Beroy. Els fabulosos Mallofré es una serie mensual; se turna en la revista con otras igual de potentes. En el número siguiente, se nos presenta El Bosc Feréstec, S.L. ("Bosque agreste, S.L."), una agencia de talentos en un mundo de hadas y dragones. Firma el colectivo La Penya. (Yo aún no había descubierto la opus magna de La Penya, Mondo Lirondo. Ah, y por si alguien no lo sabe: La Penya son Àlex Fito, José Miguel Álvarez, Ismael Ferrer y Albert Monteys. Oh. Sí.)


Es difícil determinar quién hace qué en La Penya, pero yo, que me jacto de conocer a Monteys, quiero ver su huella en el chiste de la tercera viñeta ("Bhaf no viene porque está enfermo, y Whouf tampoco porque no existe, te lo has inventao"). Gracioso.

Maldita sea; pongo otra, porque son demasiado buenas:


 Va, la última, la última. Es que el gag de esta primera página me parece perfecto.


Bueno, venga, sigo antes que me denuncien por infracción de copyright. A mitad de la revista, Ismael Ferrer saca el pie de La Penya un momento para firmar una serie propia. Como Súper 3 es en parte responsable de descubrirnos el manga a nuestra generación, parece justo que la revista cuente con una serie de ese estilo: Eli i la iaia Makuto, crónica del verano que una adolescente pasa con su abuela ninja en un pueblo de locos típicamente nipón.


Móar. Otro clúster de autores que firma como Frankfurt (pero que la cabecera anuncia como Alfons López, Rafel Vaquer y Xavier Roca) vuelve a tirar el Paint Shop Pro por la ventana con Star Craks, transportistas intergalácticos. Otra tanda de dibujos humillantemente rápidos y molantes.


La última serie en rotación: Pasqual Ferry crea a una chica llamada Lluna (no, no saquen conclusiones), más emo que ninguna chica mona y más mona que ninguna chica emo, y le da un noviete al que no se puede llamar por teléfono: hay que invocarle en un pentáculo. La serie se llama Als llimbs ("En el limbo"). Es una verdadera pena que sólo se publicasen (creo) tres entregas; los personajes me hacen caer la baba aún hoy. Pasqual Ferry se fue a trabajar a la Marvel y ahora es el dibujante de Thor.


Última for justice: a Joan Gómez (lugar y fecha de nacimiento desconocidos) yo le tenía más por ilustrador que por comiquero, porque cuando le reencontré en L'Avui dels Súpers me sonaban los dibujos de un libro de ciencias que tuve en la EGB. Gómez había estado en Tretzevents, de donde creo que reciclaron la serie Els somnis de l'Anna ("Los sueños de Anna"). Aunque menos gamberra que todas las series anteriores, era una de mis favoritas: esa profusión de detalles que se gastaba prorrogaba la lectura.


Vale, ¿veis ese monstruito verde y encorvado a la izquierda? ¿El que parece tener un solo ojo?

  

No, no, no busquéis las diferencias. Lo saqué de ahí. 40 números de L'Avui dels Súpers ocupan mucho menos que todos mis Mortadelos; pero la impresión que me causaron fue profunda. Eso merece, al menos, un post. De los largos.