De hecho, quizá Marco fue de los primeros dibujantes de relleno con un estilo realmente distinto, propio del vanguardismo gráfico de los 80. Cera me parecía mejor, pero no dejaba de ser muy Ibáñez; Ramis era diferente, pero no tanto por guay como por torpe (con cariño). Marco era distinto-bien. Su trazo es agresivo, tenso, con volumen. Cuando el personaje está en movimiento, parece más agarrotado que uno de Cera o Jan; en cambio, cuando está quieto, tiene más energía que aquellos.
De sus diseños para la serie Porrambo (1987), creo que me marcó el perro (llamado Héroe o "perro"). Tenía una pose que he imitado muchas veces, y lo del hocico que ocupa toda la nariz lo tengo muy interiorizado. Pero me fascinaban aún más Yin y Yang, los "malditos amarillos", simpáticos villanos para los que Marco prescindió no ya de pupilas (como suele hacerse con los personajes asiáticos), sino de ojos y de cara.
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Lo de acentuar palabras sólo por énfasis también es un rasgo muy suyo. |
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Y miren qué dedos más guays. Y qué letra. Los de la izquierda, digo. |
La otra creación de Marco es Jarry Jarrón; la guardo para otro día.
Yo recuerdo más y con mucho cariño a Jarry Jarrón, aunque no duró mucho, no? Ya no sólo el estilo de dibujo, las historias también eran muy diferentes a lo habitual.
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