La magia de los tebeos viejos es que están llenos de misterios. En sus páginas encuentras nombres célebres, muchos olvidados, algunos reivindicados (casi cualquier rellenador de Bruguera, por modesto que sea, hoy tiene su elegía en algún libro de Antoni Guiral), y otros para los que, tanto en tu colección como en Internet, hay poquísimo contexto.
Por ejemplo: esta es la única página que poseo de este personaje y de este autor.
El scan es mío, de hace años, pero desgraciadamente no recuerdo la revista. Tampoco serviría de mucho: por lo general, los autores relleno de la época de B reciben menos atención arqueológica que los de Bruguera. La firma críptica (¿"W.H."?) no me ayudó en su día a encontrar información sobre el autor. Al cual, además, no parecía prioritario dedicar un artículo basado en sólo diez viñetas.
Sin embargo, hace poco hallé las respuestas, resumidas también en una sola página: En un hilo de El foro de la T.I.A. de 2008 un usuario rememoraba esta serie y, unas cuantas réplicas poco halagadoras más abajo, el mismo autor respondía como podía a las críticas.
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Portada de Bellido para un retapado de La Judía Verde, editorial Iru, 1991. |
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Revista Pulgarcito, 9a época (B, 1987). Portada de Jan. |
Ahí se resolvió el misterio: "W.H." es en realidad Francisco "Siscu" Alarcón Bellido (Barcelona, 1966), hijo del barrio de Sants y alumno de la Llotja. Su huella en el tebeo infantil es escasa, pero no así en el cómic adulto y erótico, donde ha pasado por tropecientas cabeceras (El Papus, Hara Kiri, Kaña, Manga Cómics, Penthouse Comix...). Sabiendo su nombre completo, es fácil dar con una entrevista que Tebeosfera le hizo en 2012 en la que Bellido deja caer nombres a base de bien (Miguel Francisco, Pasqual Ferry). Por lo que ahí se explica, en 1987 Bellido era aprendiz en Intermagen, una editorial subcontratada por B, y hacía labores de maquetación para la revista Pulgarcito (en su novena época). Pero Bellido, además de maquetar, quería dibujar. Tras mucho insistir, su mentor, Josep Maria Beà, consideró que ya estaba listo para colar alguna historieta. Y de ahí surge Punki Chungui. (Estoy seguro de que la revista donde yo lo encontré no era un Pulgarcito, pero B republicaba material a menudo.)
Debo reconocer una cosa, yo que siempre rajo del color mecánico: en esa página de Punki Chungui, está muy bien puesto. Quizá es cosa del mismo Bellido, desde redacción, mimando ese aspecto de su debut. En cuanto a otros aspectos, como dibujo y guion... A ver, yo muchas cosas positivas no diría. Reiterando que juzgar a partir de sólo diez viñetas está feo, me parece una página inmadura. En todo. Hasta en el nombre. Y quizá por eso podría ahorrarme el artículo, pese a tener ahora algo de información. Pero la forma en que apareció esa información, con el propio autor defendiéndose en un foro (y junto a Miguel Francisco, que también pone los puntos sobre las íes), me hizo pensar que algo sí se podría decir.El quid de la cuestión es que para publicar en una revista, más que buen dibujo, buen guion o buenos contactos, se valora la profesionalidad. Lo cual significa, básicamente, "buena regularidad". O como leí una vez a no sé quién, no que cuando des el 100% moles mucho, sino que tu 60% ya baste, porque el ritmo de entregas no te permitirá mucho más.
Pero esta virtud de la profesionalidad sólo se entrena siendo profesional. Y eso implica que, de vez en cuando, una revista ha de publicar a gente que aún está verde. Mis primeras tiras de Edgar trabaja en El Jueves en 2008 me dan bastante vergüenza, y si yo lo veo, estoy seguro de que mi director de entonces, Albert Monteys, también lo veía. Pero debió de intuir que obligándome a publicar una tira cada semana yo acabaría encontrando mi 60%, el nivel en el que doy buen resultado sin exprimirme. Apostó por mí, como Beà apostó por Bellido. ¿Acertaron? Bueno, yo a lo tonto llevo casi dieciocho años en El Jueves, y Bellido ha pasado por más revistas que La Maña. Así que igual sí. Y parte de la función de una revista de cómics es crear dibujantes de cómics. Así que hay que hacer apuestas, y hay que publicar páginas inmaduras. Ha de haber Punki Chunguis.
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Una de las primeras tiras de Edgar Trabaja en El Jueves: El Jueves, 2008. Mea culpa. |
Y alguien dirá: "Hombre, hay revistas en las que no te hacen la formación. En el New Yorker, has de ir enseñado." Y yo diré: Bueno, sí. Pero qué rollo, ¿no?